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YIN YANG
La ley Taoísta de la Transformación
法律道教转型 阴阳太极
El Yin y el Yang están tan entrelazados que el puro Yin y el puro Yang, finalmente, son cambiables. La reversibilidad de las fuerzas es una ley dinámica del Tao, una propiedad misteriosa de la interacción entre Yin y Yang. Por ejemplo, si contemplamos un cuadro de color rojo sobre una pared blanca, al cerrar los ojos veremos justamente el color opuesto: un cuadro verde flotando en la oscuridad. Los bordes bien definidos del empezarían a desdibujarse hasta convertir éste en una figura amorfa. Finalmente, el cuadro perderá profundidad y se romperá. Todas estas reversiones son respuestas naturales del pigmento de la retina ante la estimulación. El desorden vuelve a convertirse finalmente en orden. El taoísmo es optimista sobre el potencial de la vida, ya que ésta siempre sigue la dinámica intrínseca e inherente del cambio.

Estas fuerzas elementales pueden intuirse cuando se cultiva la sensibilidad adecuada. Si seguimos el flujo del Yin y Yang, navegaremos por los océanos de la vida sin peligro. Hay que confiar en estas fuerzas y aceptar el inevitable flujo de vitalidad de la propia vida. El equilibrio se establece por sí mismo de manera natural. La relación entre el Yin y el Yang nos aporta una interpretación inteligente de la realidad. El taoísmo viene defendiendo desde hace mucho tiempo: el punto de vista maduro sobre la realidad, se basa en la comprensión de las verdaderas relaciones existentes entre los distintos elementos. Ser uno con la naturaleza intuitiva de las cosas y comprender las relaciones entre estás es algo que tiene lugar de por sí. De acuerdo con el Yin y el Yang, las relaciones se equilibran en medida en que la percepción acepta también el punto de vista del otro. El desarrollo de la vida es interactivo, no va en una sola dirección. Los padres influyen en sus hijos, pero éstos, a su vez, también tienen un efecto transformador sobre sus padres. La sociedad influye en sus miembros del mismo modo que los individuos pueden operar profundos cambios en la sociedad. Todos estamos en un flujo de interacción mutua.
Gran parte de lo que conocemos de las filosofías chinas antiguas procede de la obra de dos famosos historiadores, padre e hijo; Ssu-Ma Tan (muerto en el 110 a. C.) y su hijo Ssu Ma Chien. El pensamiento chino parte de la idea de un universo cósmico simple, en una unidad sin principio ni fin. Antes de las escuelas filosóficas, había algunas creencias básicas que ayudaron a los chinos a entenderse a sí mismos en relación con el mundo: al principio el mundo era un vacío llamado Wu Chi. Se representa como un círculo formado por líneas discontinuas. De ahí surgió la actividad, expresada por el Yang y representada por un círculo vacío, y la inactividad, expresada por un círculo negro. Las interacciones entre actividad e inactividad se conocen como Tai Chi, encarnado por el famoso círculo del Yin-Yang, mitad negro, mitad blanco.
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